Higiene Bucal

1.

La higiene bucodental debe realizarse 3 veces al día, preferiblemente después de las comidas principales y con una duración de 2 minutos. Es importante no picar nada entre horas. Este hábito diario requiere de la utilización de un cepillo de gama media de dureza o, incluso mejor,de un cepillo eléctrico de cabezal pequeño. Este último permite tener acceso a todas las caras de los dientes y deberá cambiarse cada 2 meses. El cepillado debe ser rutinario. Se empieza y acaba siempre en la misma zona. De esta manera nunca olvidaremos cepillar ninguna parte de la boca.

2.

La técnica de cepillado debe ser circular o vertical. Nunca horizontal, salvo en las caras oclusales de premolares y molares superiores e inferiores. No es necesario hacer mucha fuerza. La placa que acumulamos diariamente es una película que necesita poca presión para ser desprendida del diente. La parte posterior de incisivos superiores e inferiores debe realizarse colocando el cepillo de manera perpendicular al eje axial del diente. Una vez finalizado el cepillado de los dientes, se recomienda la limpieza de la cara interna de los carrillos y la cara dorsal de la lengua, ya que en estas zonas también se retiene placa bacteriana.

3.

Para completar la higiene bucal debemos usar seda dental en todos los espacios interdentarios. Para ello tomamos unos 50 cm de seda dental y lo anudamos alrededor de los dedos corazón de ambas manos. Más cantidad en un dedo que en otro. Posteriormente, la mantenemos tirante con los pulgares e índices. Debemos deslizarla suavemente entre los dientes teniendo cuidado de no dañar las encías. Curvaremos la seda alrededor de cada pieza dental formando una «C» y la moveremos despacio de arriba a abajo. La seda usada se va enrollando en el dedo donde haya menos cantidad, de manera que siempre se utilice hilo limpio.

4.

Podemos completar nuestra higiene oral con el uso de cepillos interdentales. Sobre todo, en los espacios más anchos, habituales en los pacientes periodontales. También se pueden aplicar pastas dentífricas y colutorios específicos para el tratamiento de distintas patologías, como sensibilidad dentaria, inflamación de las encías, blanqueamiento dentario, etc.

Aunque la mejor opción para la higiene interdental es el uso del Irrigador. Se trata de un aparato que proyecta agua a presión. Este “chorrito” de agua se dirige hacia los espacios interdentales y arrastra todos los restos de alimentos que se quedan retenidos y que son los causantes de las caries entre los dientes y de la progresión de la Enfermedad Periodontal. Hoy por hoy el cepillo eléctrico combinado con el uso del irrigador consiguen los mejores resultados para la prevención y el mantenimiento de la salud oral de los pacientes.

Habitualmente los pacientes deben hacerse revisiones anuales. Esto les permitirá la detección precoz de las posibles patologías que puedan surgir. En casos particulares es aconsejable hacer un seguimiento dos o tres veces al año.