Diccionario bucodental (I)

¿No te ha ocurrido nunca que vas al dentista y no sabes bien de qué te están hablando? Te lo pondremos fácil. Vamos a realizar un pequeño glosario de términos bucodentales para que no te suene a chino lo que te cuente el especialista durante la consulta. Toma buena nota. Aquí empieza nuestra primera lección.

  • Exodoncia: Este concepto hace referencia al acto quirúrgico de extracción de un diente o porción del mismo que ha quedado alojado en el alveolo. Es una técnica sencilla que no suele tener complicaciones. La causa más frecuente por la que se realiza esta intervención es la existencia de caries o enfermedad periodontal. También puede ser necesaria en caso de dientes retenidos, anomalías en su posición, falta de espacio o piezas temporales.
  • Gingivitis: es la etapa inicial de la enfermedad de las encías. La causa directa de su desarrollo es la placa bacteriana: una película suave, pegajosa y sin color que se deposita sobre dientes y encías. Sin un tratamiento adecuado, la gingivitis puede transformarse en periodontitis. Una fase avanzada de la infección que puede provocar daños permanentes en la boca.
  • Periodonto: se denomina así al conjunto de tejidos que rodean y soportan las piezas naturales de la boca. Está compuesto por encía, cemento dentario, ligamento periodontal y hueso alveolar. Para entendernos, el periodonto es la parte que une al diente con el hueso y, por su gran valor, hay que invertir tiempo en cuidarlo y mantenerlo sano.
  • Pulpa dentaria: este hace referencia a la parte central del diente formada por el tejido blando y rodeada de la dentina. Está compuesta por los vasos sanguíneos y nervios que entran desde la raíz de la pieza. La pulpa se conoce popularmente como «nervio del diente» y posee funciones de nutrición, sensoriales y de protección.
  • Torus: Se trata de un tipo de exóstosis ósea, un crecimiento excesivo del hueso, no tumoral, que produce un bulto en la superficie de la cavidad bucal. Suele verse en la cara interna de la mandíbula o en el centro del paladar. Pero no os preocupéis en demasía porque no es dañino. Se puede dejar en la boca a menos que interfiera con un dispositivo dental o que por su tamaño y disposición dificulte la acción de masticar.
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