Dentistas: lo principal es la atención de calidad

En ningún sitio se cumple con tantísima certeza eso de que lo barato sale caro como en la odontología. A la hora de comenzar un tratamiento dental, uno de los peores errores que se pueden cometer —si no es el peor— es ponerle precio a nuestra boca. De entrada no tiene demasiado sentido existiendo facilidades y planes de financiación en las clínicas de confianza. Pero, sobre todo, porque la atención de calidad es la única capaz de dar garantías a largo plazo y prevenir otros problemas.

Porque la función de un buen dentista no es quitarse un problema puntual de encima. La odontología de calidad consiste en establecer una estrategia con la que ganar la guerra y no una pequeña maniobra con la que solucionar una batalla. El sacamuelas es cosa del pasado. Hoy los dentistas no se dedican a arrancar las malas hierbas. Estudian tu caso e intentan salvar el mayor número de piezas y conseguir que tu boca no ocasione nuevos dolores y problemas en el futuro.

En las clínicas de confianza, las de toda la vida, se hace especial hincapié en el motivo por el que viene el paciente. Pero no nos quedamos ahí. Ese problema tiene una causa, y hay que hacer un estudio global de la boca para encontrarla. El bienestar del cuando salga de la consulta también debe preocupar al dentista, buscando una solución duradera a las patologías o anomalías que presente y de las que, probablemente, no es consciente.

Los buenos dentistas, como los amigos, como la gente a la que le importas, no ocultan la verdad.

La proliferación de las clínicas franquiciadas, en este sentido, se ha convertido en una de las mayores lacras de esta profesión —cargada de una alta responsabilidad con la salud del ciudadano— al poner los intereses económicos y el precio del tiempo por encima de las necesidades de los pacientes atraídos por ofertas dudosas y promesas imposibles.

Por ello, desde Clínica Dental Imagen, más que recomendarte te pedimos que no hagas lo mismo. No pongas precio a tu salud y elige al dentista de barrio, al que trató a tu primo y fue a la comunión de tu vecina. Al que sea transparente en su titulación y ponga toda su vocación al servicio de tu bienestar. Eso no tiene precio.

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